martes, 21 de julio de 2009

EL PERSEGUIDOR


Como muchas otras cosas que le pasan, el excepcional saxofonista Johnny Carter sencillamente no puede explicar cómo ha extraviado su instrumento en el metro. Su pareja de turno, Dédée, oscila entre la rabia y la decepción, en tanto que Bruno, amigo del músico (y de profesión crítico de jazz) promete conseguir otro saxo, cuando sólo faltan un par de días para una serie de conciertos en los que se espera que Johnny arrase con el público. En estas circunstancias, y en el marco de un penoso departamento en París, Julio Cortázar inicia su relato.

1 comentario:

  1. cuando el perseguidor se convierte en perseguido
    la abulia del día a día decrece en la droga
    aburdas cicatrices enfrascan los recuerdos
    en el metro se refleja el vacío
    la discontinua realidad magullada por los burócratas
    por qué no lo comprenden
    en sus notas se apacigua la muchedumbre
    pero no aplaca el sentimiento
    si lo miras con ojos de comercio
    la genialidad se diluye en un espectro ajeno
    la sutil marea que otorga el dinero
    dolorosa vida la que se asoma en cada acorde
    el suspiro de la música rebota
    sin alcanzar el absoluto
    absurdo es el narrador de un sistema racional y burgués
    y al final ¿se alcanzará la plenitud?

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