
Como muchas otras cosas que le pasan, el excepcional saxofonista Johnny Carter sencillamente no puede explicar cómo ha extraviado su instrumento en el metro. Su pareja de turno, Dédée, oscila entre la rabia y la decepción, en tanto que Bruno, amigo del músico (y de profesión crítico de jazz) promete conseguir otro saxo, cuando sólo faltan un par de días para una serie de conciertos en los que se espera que Johnny arrase con el público. En estas circunstancias, y en el marco de un penoso departamento en París, Julio Cortázar inicia su relato.
cuando el perseguidor se convierte en perseguido
ResponderEliminarla abulia del día a día decrece en la droga
aburdas cicatrices enfrascan los recuerdos
en el metro se refleja el vacío
la discontinua realidad magullada por los burócratas
por qué no lo comprenden
en sus notas se apacigua la muchedumbre
pero no aplaca el sentimiento
si lo miras con ojos de comercio
la genialidad se diluye en un espectro ajeno
la sutil marea que otorga el dinero
dolorosa vida la que se asoma en cada acorde
el suspiro de la música rebota
sin alcanzar el absoluto
absurdo es el narrador de un sistema racional y burgués
y al final ¿se alcanzará la plenitud?